miércoles, 18 de junio de 2014

Hiperbórea

Aunque mucho se ha hablado de Hiperbórea, es poco lo que se sabe; solo conocemos lo que es mencionado en antiguas escrituras sagradas –como los Vedas–, en la tradición mítica griega con el dios Apolo e, incluso, en algunas sagas islandesas.
Hiperbórea es un continente perdido, una civilización perdida, una humanidad anterior a la nuestra. Es una de las historias que se ha extraviado de la memoria humana, tanto que aun hoy es un mito; un mito que se ha confundido con los vikingos, y hasta con Atlántida, aunque no son lo mismo.
La palabra Hiperbórea es solo un nombre, y es un nombre guía; un nombre que significa “Más allá del Bóreas” y viene del celta o de la expresión druida “Ifver-boren”, que casi significa “Más allá del Polo”.
Conocida también como La isla del tiempo del Sol, La tierra de la cueva o del hueco, La montaña de la luz del origen, La isla del resplandor verde, La tierra del centro supremo o El paraíso ártico de los túneles, entre los persas.
En el Polo, Hiperbórea se conocía como Erian Vei o La tierra del nacimiento de los arios iluminados, era el Shveta Dvipa o La tierra a la que llegó el ser azul.
En el Siglo XVI fue mencionada por el cartógrafo Abraham Ortelius, el coleccionista y sabio de mapas más grande de la historia. Los mapas de Ortelius eran prácticamente como los de las enciclopedias actuales, fue el primero en hacer atlas de mapas como los conocemos. Allí está señalado el continente hiperbóreo como una tierra ártica ensanchada con una enorme caverna en el centro. Esa caverna, no redonda, sino en forma de filo en los cálculos de la proyección cartográfica, de 50 kilómetros de largo por 5 de ancho. En estos mismos mapas aparece Antártida o el Polo Sur, con dos grietas similares a la que acabo de mencionar.
Este es un tema bellísimo, increíble, que nos habla de vikingos, del Polo, de Shambalah, de los continentes árticos, de la Tierra verde (Greeland o Groenlandia), la patria de las hadas y de los gnomos, hoy confundida con la fiesta de San Patricio y del aura verde de la antigua Hiperbórea.